El equilibrio entre la presencialidad y la distancia

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Estudiantes saturados, relaciones fragmentadas por el tiempo en línea y, por sobre todo, una avalancha de mensajes y correos con dudas para profesores que tuvieron que transformar sus cátedras en una experiencia virtual. Pero no todo es contenido y dinámicas, existen competencias que, los que nos formamos presencialmente, recibimos interactuando en el campus.

Por eso me resuenan las palabras de Jamil Salmi, Presidente del Directorio de uPlanner, ante la idea de repensar la experiencia en el aula y de mantener la calidad de la educación online. Ya que hemos desarrollado un sistema de educación desbalanceado, con énfasis en los contenidos académicos más cognitivos, sin embargo, se hacen indispensables las habilidades blandas. En tiempos como este, como señala el Dr. Salmi, “existe la sensación de que la falta de recursos financieros después de la crisis financiera de 2008 impidió que los colegios comunitarios desempeñaran plenamente su papel como principal canal de formación para los trabajadores desempleados y los trabajadores que buscan mejorar sus habilidades para adaptarse mejor al mercado cambiante”.

La incertidumbre que generó la pandemia demandó una reacción rápida para la que muchas instituciones no estaban preparadas. Una carencia que se vio enormemente reflejada en la gestión académica, donde la burocracia hizo que muchas instituciones se pisaran los talones, pero que en el campo más práctico se visualizó en la carencia de competencias otorgadas por el relacionamiento presencial para aquellas carreras que lo demandaban.

Las habilidades del siglo XXI necesitan mucho más que contenidos, la relevancia del vínculo y la socialización son claves. Y si bien Enseña Chile indica en su estudio sobre el aprendizaje durante la pandemia este 2020 que, si hubo aprendizaje, principalmente desde la autonomía, organización y gestión del tiempo, no podemos dejar de lado las habilidades blandas.

Cabe destacar que este análisis es realizado en base a carreras pensadas para la modalidad presencial o híbrida. Porque como sabemos, también existen programas que se pueden llevar perfectamente de manera online.

¿Cómo puede ayudar la gestión educativa a equilibrar este desbalance en la educación?

Desde uPlanner creemos que se debe partir de lo básico. En primer lugar, asegurar la conectividad y recursos para el aprendizaje es una tarea fundamental para los administradores de instituciones de Educación Superior, por eso, una app que interactúe con el estudiante virtualmente, por ejemplo, es una herramienta de rescate ante el riesgo de deserción. Pero también es fundamental planificar de manera que todas las competencias sean adquiridas integralmente por los estudiantes, considerando el regreso al campus. Es necesario estar en todo momento, tanto física y virtualmente, equilibrando ambos y usando lo mejor de cada contexto.

Esto se hace aún más importante cuando notamos que las acreditadoras y las empresas también lo exigen, así lo indica también Forbes en uno de sus artículos más recientes, donde hace énfasis en los nuevos estándares que incluyen habilidades blandas, y más aún, una comunicación efectiva entre la universidad y los estudiantes. El seguimiento colaborativo del cumplimiento del currículum académico y de los resultados de aprendizaje de los estudiantes genera evidencia para el mejoramiento de la calidad de la enseñanza.

Desde un punto de vista de impacto social, el poder identificar y lograr evidencia de datos en países en vías de desarrollo, aumenta la visibilidad de factores que pueden alojar políticas que atienden a la población de mayor riesgo social, orientando las políticas de los centros de educación superior en esta materia y/o aportando a la implementación de políticas públicas al respecto, a la implementación de acciones estratégicas en este sentido, y al diseño de programas exitosos

A lo virtual aún le falta mucho desarrollo, y aunque este año se desarrolló exponencialmente aún falta muchísimo. Por eso ahora hay que revisar las visiones totalizantes, ni completamente a distancia, ni completamente presencial es el camino. Revisar lo positivo de cada área y armar una nueva modalidad es la tarea para este 2021.